Considerar las opciones le venía bien al anciano en su afán por evitar el esfuerzo de escapar a una pena que no terminaba de cederle suficiente espacio en aquel cuerpo cuyo sinsentido él ocupaba con desgano. Se sufre porque se comprueba, nos comentaba Evaristo, se sufre porque se cerciora uno del ansia inevitable por descubrir todos esos episodios, esas excusas, testimonios y argumentos que nos hemos construido cientos de veces para provocarnos la sensación de haber tocado fondo. Es un dolor, nos reiteraba Evaristo, es un dolor que a la larga sólo añade más pisos a una agonía cuyo peso, por ser aparente, jamás termina de aplastarnos.
0 observaciones generales:
Publicar un comentario