La prueba de que es mentira surge cuando, al recordarlo -y sé que lo hago, aun de manera inconsciente-, cada vez que revivo, eso, el acontecimiento (mierda, que mal suena), cada vez que revivo el acontecimiento no puedo impedir recobrar algún detalle y debería ser a la inversa, es decir, si fuese verdad, si de verdad aún me doliera, los detalles no me importarían. Por eso vuelvo sobre el mismo punto, valga la redundancia, cada vez que intento recuperarme de lo sucedido.
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